NICOTINA PARA AMANTES SUMERGIDOS EN LA NEBLINA POST-COITAL
UN PSICOTRÓPICO SHOEGAZE QUE SUENA A ARTE ABSTRACTO

La primera vez que escuchamos a Cigarettes After Sex fue por el año 2012, cuando lanzaron su primer EP homónimo, y que apenas en 18 minutos nos llevaba por un slow burn melódico que sólo podía compararse con un beso en un día de luvia. Ahora podría decirse que sonaba como el abreboca de todo lo que podían hacer: música para el blues del alma, industrial y oscura, con distorsiones de shoegaze que invitan al desamor.
Siempre quisimos una segunda parte. Y por fin, este año el corazón se nos agitó con la noticia de la llegada del primer álbum de Greg González y su banda, que podríamos decir son una de las pocas agrupaciones que merecen ser llamados herederos de los paisajes sónicos de Mazzy Star, Cocteau Twins o Slowdive, pero sin quedarse atrapados en el eco de las guitarras reverberantes o en la nostalgia de un revival chillwave: Cigarettes After Sex logra invitarnos a un rincón de luces tenues y pop-noir enigmático que brilla como un haz de luz entre el humo del cigarro post-coital.

Escucharlos es penetrar en un mundo en donde las melodías superan la atmósfera de los temas, uno en donde la voz de González suena adictiva, andrógina y poderosa, y los ecos y la neblina sónica se disuelven para darle paso a temas que suenan
a impresionismo y arte abstracto. Las canciones de Cigarettes After Sex son elegías hipnóticas con ganchos pop irresistibles, y que se sienten como confesiones que sólo debieron ser compartidas entre dos personas, o quizás como un secreto que sólo nos atrevemos a evocar en nuestra memoria.

El bajo de Randy Miller vibra como un latido que acompaña al corazón de las letras de González, mientras la guitarra de Phillip Tubbs llega como olas que rompen al amanecer, pero no antes de que las melodías te cubran como un manto estelar. Si somos honestos, esto resulta ser una tarea increíblemente fácil: el tempo rara vez fluctúa y el tictac de los platillos de Jacob Tomsky se siente como un metrónomo.

Si eres de aquellos que pasta en medio de ensueños, si cuando cierras los ojos te imaginas a un amante de piel hambrienta a tu lado, sin duda la maestría de la banda es para ti y para quienes viven en los resquicios seductores de la oscuridad. Con Cigarettes After Sex, hay pasión, intensidad y canciones inmediatas, urgentes: se tiene la sensación de que no hay mañana, ni ayer, y que estamos unidos en el ocaso agridulce del presente, intoxicados de recuerdos fragmentados y sonidos cinemáticos que encienden nuestras venas.