Y sigue ahí respirando, gestándose en el inconsciente de todos, cambiando vidas, desarrollando ideas. Probablemente ha sido el lenguaje universal más complejo y simple, el punto de fuga y cruce entre las personas, entre diferentes generaciones, entre aquellos que se atreven a soñar y sienten que la sonoridad que acompaña esa libertad es la mejor compañera.

La música, el arte, imágenes, la imaginación no tienen porque ser todo menos que sensaciones perfectas, pasando por el dolor o la alegría. Todo nutre, todo nos hace ser quienes somos. ¿Por qué desestimarla? Algo tan grande, único, perfecto, imperfecto, el despertar de una emoción y una palabra. No hay nada en la vida que pueda quitar ese derecho, ese valor tan significativo, esa puerta que lleva a otras dimensiones. Imágenes y palabras toman vida con el sonido, recuerdos guardados que se encapsulan junto a una canción, a cada sonido que pasa, que se queda. Es un error pensar que podemos vivir sin ella, es un error no percibirla como una necesidad. En Órbita nació de esa idea, igual que la mayoría de los festivales. Queremos suponer que es una instancia más para celebrar la música y la imaginación, pero también pasa a ser una especie de ritual.

Recuerdo cuando era niña, ahorraba dinero para comprar discos y me sentía extremadamente poderosa y libre cuando lograba tenerlos en mi poder. Lo mismo cuando comencé a ir a conciertos, el solo hecho de comprar mi ticket era mi manera de decir, gracias, gracias al artista por hacer mi vida mejor. Gracias a la persona responsable por darme la chance de sentir de manera más profunda cómo estas melodías toman forma, cómo respiran, ahí enfrente de mis narices. Amo la música, amo a los artistas que me entregan la música, que cambiaron mi vida en cada aspecto posible. Probablemente la música no es para todos, no tiene el mismo efecto en todas las personas, por lo mismo, si son pocos los que poseen esa complicidad, que entienden lo que significa, que viven una mejor vida por ella, que eligen tenerla presente. Que esas personas elegidas, que esos seres iluminados sean los que hagan el compromiso de mantenerla viva y la manera de hacerlo es tan simple como con cualquier otro proyecto: se cuida, se valora, se difunde, se respeta.

A todos los que de alguna manera se sienten identificados con estas palabras, a todos los que valoran estas instancias, los que vibran con la música, los que la necesitan, traten de pensar que la manera de mantenerla viva y saludable, es ayudando a que se financie. El arte en todas sus formas al igual que todos los proyectos, requiere tener solvencia y la cultura enriquece a las sociedades, a las personas.
La identidad de un país, se mide en su cultura. La cultura, es fuerza y es voz.

Estamos muy emocionados de poder recibirlos a vivir esta experiencia un poco idílica con nosotros el próximo 16 de Diciembre en el Planetario de Santiago, y no olviden todas las charlas que presentaremos en la Biblioteca de Santiago, dos espacios arquitectónicos claves de nuestra ciudad que todos deberían conocer.

A ti terrícola que estás leyendo esta carta, te mando amor, buena energía, fuerza, empuje para seguir tus sueños, crean en la ley de atracción porque es real. Y esperamos que este nuevo canal de comunicación llamado Revista En Órbita, sea una manera de compartir ideas y entender lo que esperan, quieren y necesitan.

¡Abrazos intergaláticos!

ESTAMOS ORBITANDO...

14 JULY NYC

ESTAMOS ORBITANDO...

14 JULY NYC